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La Crítica al Empiriocriticismo por Lenin I

El conocimiento es un proceso de la verdad subjetiva a la verdad objetiva.

LENIN
LENIN

La filosofía empiriocriticista surge a fines del siglo XIX. Es denominada como la filosofía de la experiencia crítica, o también, conocida como Machist1. Aparece como una variedad del positivismo, la cual pretendía ser la única filosofía científica, superando la dualidad de materialismo y idealismo. Esta filosofía se confundió como paradigma de la ciencia; la cual estaba llamada a sustituir al materialismo dialéctico difundido por Marx. Pero esta filosofía se acercaba más al carácter subjetivo lo que contradecía el precepto material del orden social.

Ante tal pensamiento, se plantea la importancia de defender los principios marxistas, esclareciendo las cuestiones fundamentales del materialismo dialéctico, y, con estas cuestiones, explicar nuevos descubrimientos con las Ciencias Naturales, dado que, los filósofos reaccionarios se afanan por demostrar que la realidad objetiva no se podía conocer, y por ende, no la transformamos, cosa absurda, eliminando, por tanto, la relación real entre la materia y lo humano. Y reducen, entonces, el trabajo de la ciencia al análisis de las sensaciones humanas. Esta crítica la realiza Lenin con la obra Materialismo y Empiriocriticismo, y logra aclarar la inconsistencia de estos argumentos, refiriendo un resurgimiento del pensamiento idealista de Berkeley y Hume.

Ante el trabajo de refutar las ideas de los filósofos reaccionarios, Lenin define lo que es la materia. Se contrapone al Machist. Ya que sus seguidores creían que no existe la verdad en la materia. Lenin, entonces, la define como: “categoría filosófica para designar la realidad objetiva, dada al hombre en sus sensaciones, calcada, fotografiada y reflejada por nuestras sensaciones y existente independientemente de ellas”2. Esta definición de la materia, es una clara oposición contra las creencias del Machist. La materia designa la realidad objetiva.

La lucha intelectual contra el Machist obliga a Lenin a definir varios conceptos que ayudarán a fundamentar la doctrina marxista contra el Empiriocriticismo. Temas recurrentes y que toman mucha importancia es el del conocimiento y el de verdad. Siendo el Machist una doctrina que está en contra de la ciencia y que defiende el idealismo subjetivista, Lenin se afana por dejar en claro otro concepto como el de verdad, del cual dice que es un “proceso complejo y contradictorio del desarrollo del conocimiento”3. Lenin propone así la verdad bajo dos aspectos: la objetividad de nuestros conocimientos y la independencia del contenido respecto del sujeto. Sobre el conocimiento Lenin propone (desde el pensamiento marxista) que éste no es acabado, sino que está inmerso en una dialéctica, que nace de la ignorancia y llega a ser, cada ves, más completo y más exacto4. Hace referencia a que el conocimiento es un proceso de la verdad subjetiva a la verdad objetiva.

Este cambio en la forma de concebir el conocimiento, dejando de lado las leyes objetivas fundamentales, sobre todo en las ciencias naturales como lo fue en el caso de la física, las pone en crisis; pues, se repudia la realidad objetiva, y en cambio, se sobrepone el idealismo y el agnosticismo, argumentando que se busca conciliar la ciencia con la religión.

Materialismo Dialéctico y Modos de Producción

Lenin, refuta las ideas del Machist (ideas que éstos presentan como nuevas) y descubre que estos filósofos (que ellos mismos se hacen llamar “marxistas”) utilizan argumentos basados en el pensamiento de Berkeley5, a ésto, Lenin reaccioná, y escribe la apología, aclarando las intenciones del empiriocriticismo y las del marxismo.

Estos materialistas, caen en contradicción, al aceptar las “cosas en sí”, donde la materia está fuera de la experiencia, es decir, fuera de nuestro conocimiento. Afirma que hay algo que sale de los límites de la experiencia, y que, éste obra en nuestros sentidos, suscitando sensaciones. La contradicción que descubre Lenin, es que ellos se apoyan en lo desconocido como principio de conocimiento, al afirmar que la única fuente de conocimiento está en los sentidos. Por tanto, se cae en un misticismo, al afirmar ese algo que hay más allá 6.

Esta idea, por supuesto, no es nueva. Berkeley ya antes propuso este pensamiento en su obra editada en 1710 con el título de “Treatise Concerning the Principles of Human Knowledge” (Tratado de los principios del Conocimiento Humano), en donde explica, que el conocimiento adquirido por el humano es un conjunto de ideas, esto es, cualidades o sensaciones, como lo duro, lo blando, lo caliente, etc. explica después que, aparte de estas ideas, existe algo que las percibe y, que estas ideas percibidas por aquél, no pueden existir fuera de su mente.

Otro argumento que refuta Lenin, es el de la “Duplicación del Mundo”7. Los Machist (guasones, como el mismo Lenin los nombra) aseguran que han descubierto el error de la “duplicación del mundo” en la doctrina de los materialistas, aunque se sabe, que ya desde 1710 se habían descubierto estos errores. Berkeley refuta esta teoría, que admite esa posibilidad de pensar lo impensable, ya que se admite una diferencia entre “cosas” e “ideas”, y, la existencia de objetos exteriores a la conciencia, no existe.

Es así como Lenin comienza su obra, contra aquellos ‘marxistas’, que es su tiempo, 1908, refutaban el materialismo: aquellos filósofos del llamado empiriocriticismo. Lenin aclara que el pensamiento de Berkeley, es su fundamento y que su pensamiento, que ellos dicen ser nuevo, es el mismo de Berkeley y que éste es un idealismo, no un materialismo afirmado por ellos mismos.

LENIN por Andy Warhol

Bibliografía:

  • Bertrand Russell, Historia de la filosofía, Aguilar, España, 1973.
  • Lenin, Materialismo y empiriocriticismo, Progreso, Moscú, 1979.

1. “Ernst Mach. Físico y filósofo austriaco. Nació el 18 de febrero de 1838 en Turany (hoy República Checa). Hasta los catorce años fue educado en su hogar paterno, posteriormente asistió a un colegio de enseñanza secundaria. Cursó estudios en la Universidad de Viena y fue profesor de las universidades de Graz, Praga y Viena desde 1864 hasta 1901, año en que se retiró de la vida académica. Partidario de que la ciencia debería restringirse a la descripción de fenómenos que pudieran ser percibidos por los sentidos, sus escritos contribuyeron a liberar a la ciencia de conceptos metafísicos y ayudaron a establecer una metodología científica que preparó el camino para la teoría de la relatividad. Estudió los fenómenos psicológicos de las sensaciones y las percepciones, y realizó importantes trabajos en balística. Falleció el 19 de febrero de 1916 en München, Alemania”. “Ernst Mach”, en: http://buscabiografias.com/cgi-bin/verbio.cgi?id=6598 , consultado en septiembre de 2011.

2. Lenin, Materialismo y empiriocriticismo, Progreso, Moscú, 1979, p. 134.

3. Ibidem, p. 10.

4. Cfr., Ibidem, p. 105.

5. Es importante que Lenin descubra que los argumentos de los machistas provienen del pensamiento de Berkeley ya que éste es de importancia en filosofía por haber negado la existencia de la materia y que los objetos materiales sólo existen en virtud del hecho de percibirlos. Así, por ejemplo, un árbol no existe si nadie lo está mirando, pero debido a la percepción de Dios, que siempre percibe las cosas, éstas tienen una existencia continua. Berkeley es idealista y aquellos que se hacen llamar ‘marxistas’ y pretenden perfeccionar el marxismo en realidad están acabándolo basándose en este pensamiento.
Cfr., Bertrand Russell, “Berkeley”, en: Historia de la filosofía, Aguilar, España, 1973, p. 563.

6. Cfr., Lenin, op. Cit., p. 22.

7. La “duplicidad del mundo” consiste en: “El supuesto de la doble (twofold) existencia de los objetos sensibles, a saber: una existencia inteligible, o en la mente, y otra existencia real, o fuera de la mente (es decir, fuera de la conciencia)”. Ibidem, p. 26.

Marx y su Concepto de lo Humano por Erich Fromm

Lo que crítica Marx del capitalismo es la perversión del trabajo en un trabajo forzado, enajenado, sin sentido.

Erich Fromm
Marx

En la obra: Marx y su Concepto de Hombre; Erich Fromm presenta una concepción de lo humano desde la corriente marxista. Este análisis evidencia las concepciones erróneas que se hubieran hecho y, muestra lo que en un principio Marx pretendía con su propuesta.

La obra en la cual fundamenta su análisis son los Manuscritos Económico-Filosóficos de Karl Marx. La pretensión de Fromm es valorar, dentro de las ideas marxistas, la naturaleza del hombre y su espíritu de independencia. Aunque, generalmente, se reconoce a Marx como el teórico de la lucha de clases, suele dejarse fuera la concepción que tenía sobre la conciencia humana, cuya libertad es obstaculizada por el capitalismo .

El punto de partida de Marx para abordar la naturaleza de lo humano, está en la idea de que, el ser humano es un ser reconocible y determinable, que puede definirse no solo como materia biológica, anatómica y fisiológica, sino también, psicológicamente. La naturaleza, está relacionada con la historia y determinada por ésta. “La historia es la historia de la autorrealización del hombre, no es más que la autocreación del hombre a través de su trabajo y su producción.” [1]

Según el planteamiento de Marx, sólo cuando el humano es productivamente activo, puede encontrar un sentido a la vida y, aunque, así goza la vida, no está aferrándose a ella codiciosamente. Más bien, renuncia a la codicia por acumular y se realiza siendo: “El hombre vive sólo en tanto que es productivo, en tanto que capta el mundo que está fuera de él en el acto de expresar sus propias capacidades humanas específicas y de captar el mundo con estas capacidades.”[2] Sólo a partir de ese proceso productivo el hombre puede realizar su propia esencia, y por tanto, es parte constitutiva de su ser que se mantenga en esa actividad productiva, por medio de la cual, se autorrealiza.

Marx, Engels y familia

Fromm analiza la relación inmediata, natural y necesaria del ser humano con el ser humano. Esta, se realiza mediante los sentidos a partir de objetos exteriores. Es el amor lo que nos hace crear una realidad a partir del mundo material. Dicha relación, es lo que Marx concibe como la “vida productiva”, “vida que crea vida”. Y es en esta actividad productiva, en donde se encuentra el carácter de una especie, es decir: la esencia del hombre.

La independencia y la libertad, para Marx, se basa en el acto de autocreación. El fin del socialismo propuesto por Marx era la emancipación del ser humano, su autorealización en el proceso de la relación y la unidad productiva con el hombre y la naturaleza. Así que, sólo cuando el hombre alcanza esa emancipación, habrá logrado su independencia pues en la medida que ejercita su naturaleza productiva se va realizando.

Erich Fromm afirma que: “Toda concepción de Marx de la autorrealización del hombre puede entenderse plenamente sólo en relación con su concepto de trabajo.”[3] El trabajo para Marx es una actividad y no una mercancía, es un proceso entre la naturaleza y el hombre, proceso mediante el cual cada hombre realiza, regula y controla su intercambio de materias con la naturaleza. Fromm concibe el trabajo como “la autoexpresión del hombre, expresión de sus facultades físicas y mentales individuales”,[4] por tanto, no es sólo un medio para lograr un fin, sino un fin en sí, la expresión significativa de la energía humana. Lo que crítica Marx del capitalismo es la perversión del trabajo en un trabajo forzado, enajenado, sin sentido. Resulta necesario que cada hombre tenga ocupaciones diversas a lo largo de toda su vida y no permanecer en la sumersión a una sola ocupación.

Erich Fromm

A partir de lo expuesto, Fromm manifiesta la mala interpretación de Marx producida por los comunistas, los socialistas y los opositores capitalistas. Marx sólo quería el mejoramiento económico de la clase trabajadora y quería abolir la propiedad privada para que el obrero pudiera tener lo que ahora tiene el capitalista, sin embargo, por las malas interpretaciones, los sistemas sociales y políticos derivados del Marxismo han dejado al humano igual y hasta en peores condiciones que cuando pertenecía a la clase obrera capitalista, ha pasado de estar enajenado al patrón industrial capitalista al gobierno absoluto socialista o comunista.

La concepción del socialismo de Marx es la emancipación de la enajenación, la vuelta del hombre así mismo, a su autorrealización. La enajenación significa para Marx, “que el hombre no se experimenta a sí mismo como el factor activo en su captación del mundo, sino que el mundo permanece ajeno a él.”[5] Se trata de experimentar al mundo y a uno mismo, de forma pasiva, receptivamente, como sujeto separado del objeto. Significa que: adora lo que él mismo ha creado y al hacerlo se transforma en cosa. La enajenación es realizada en el trabajo, en la relación activa del humano con la naturaleza, la creación de un mundo nuevo. Enajenarse del trabajo significa que el hombre enajena sus propias facultades creadoras, y los objetos de su trabajo dejan de ser ajenos a él.

La preocupación de Marx es la liberación del hombre de un tipo de trabajo que destruye su individualidad, que lo transforma en cosa y que lo convierte en esclavo de las cosas: “En el trabajo no enajenado, el hombre no sólo se realiza como individuo sino también como especie.”[6] Y es que el trabajo enajenado nos arrebata nuestro objeto de producción y, por ende, nuestra propia vida. Cuando el trabajador no participa en la dirección del trabajo, se transforma en una cosa por su dependencia del capital. El hombre enajenado se convierte en esclavo de las cosas y las circunstancias cuando cree haberse convertido en amo de la naturaleza.

Cada hombre está enajenado en relación con los otros y cada uno de los otros está, a su vez, enajenado de la vida humana. “La enajenación conduce a la perversión de todos los valores.”[7]

De ahí que, por ejemplo, el hombre capitalista suela relacionarse con el mundo poseyéndolo y consumiéndolo, puesto que todos ansían cosas nuevas para poseer las y usarlas.

Enajenarse del trabajo significa que el hombre enajena sus propias facultades creadoras, y los objetos de su trabajo dejan de ser ajenos a él.

La concepción del socialismo en Marx se desprende de este concepto contrario a la enajenación, no es una sociedad en la que el individuo esté subordinado al Estado, a la máquina, a la burocracia. “El fin del socialismo es el hombre. Es crear una forma de producción y una organización de la sociedad en que el hombre pueda superar la enajenación de su producto, de su trabajo, de sus semejantes, de sí mismo y de la naturaleza.”[8] Significa, que el hombre produce de una forma asociada y no coompetitiva, el individuo participa activamente en la planeación y en la ejecución de los planes. Y dice Fromm: “El hombre pudiera hacerse independiente, pararse sobre sus propios pies y ser creador y dueño de su propia vida, comenzaría a hacer de la vida su principal ocupación.”[9]

El fin principal del socialismo debe ser, por tanto, el reconocimiento y la realización de las capacidades humanas de creación o transformación, que sólo será posible cuando la producción sirva al hombre, y, el capital deje de crear y explotar las necesidades falsas del humano.

El humano des-enajenado será aquél que no domina a la naturaleza sino que se identifica con ella, que está vivo, que reacciona ante los objetos, de modo que éstos, cobran vida para él. “El socialismo significaba el orden social que permite la recuperación del hombre, la identificación entre existencia y esencia, la superación de la separación y el antagonismo entre sujeto y objeto, la humanización de la naturaleza; significaba un mundo en el que el hombre no es ya un extraño entre extraños, sino está en su mundo, donde se siente como en su propia morada.”[10]

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Bibliografía:

FROMM, Erich, Marx y su concepto de  hombre, FCE, México, 2001, pp. 7-93.


[1] FROMM, Erich, Marx y su concepto de  hombre, FCE, México, 2001, p. 37.

[2]Ibid., p. 41.

[3]Ibid., p. 50.

[4]Ibid., p. 52.

[5]Ibid., p. 55.

[6]Ibid., p. 60.

[7]Ibid., p. 65.

[8]Ibid., p. 69.

[9]Ibid., p. 71.

[10]Ibid., p. 79.