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La verdad en el sentido extramoral de Nietzsche

El humano como agente creador sin duda supera a cualquier animal de la naturaleza.

Nietzsche
Nietzsche, Jasper y Salomé

El texto que se expone a continuación forma parte de la literatura filosófica del pensador alemán y data del año de 1873. En el texto titulado ” Sobre Verdad y Mentira en Sentido Extramoral”, Nietzsche hará una crítica a la postura científica que afirma que el mundo se rige por leyes físicas y matemáticas; al mismo tiempo, le refuta al positivismo la idea de que sólo lo que es comprobable mediante el método científico-técnico es verdadero. El texto se encuentra dividido en dos partes, la primera trata, sobre el interés que tenemos los hombres por la verdad, y que es la verdad; que pondrá la pauta a la segunda parte donde se concretara su crítica a la ciencia.

En la primera parte del texto, Nietzsche habla de la imposibilidad del humano en la naturaleza, el humano como un ser débil y desorientado que desea estructurar la naturaleza por su propio “bienestar mental”. “Cuán lamentable, cuán sombrío y efímero, sin fines y arbitrariamente, se presenta el intelecto humano en medio de la naturaleza”.[1] Su singular visión del intelecto humano es una perspectiva en la que el humano pone la razón como medio de subsistencia en la naturaleza, todo por la absurda idea que tenemos de sobrevivir, lo cual deja ver que, sin nuestro intelecto no seríamos capaces de existir. “El intelecto, como medio para la conservación del individuo, despliega sus principales fuerzas en la disimulación; pues ésta es el medio por el que se conservan los individuos más débiles, menos robustos, a quienes les está vedado llevar a cabo la lucha por la existencia con cuernos y agudos colmillos de fiera”.[2]

Lo que provoca en nosotros el conocimiento no es más que vanidad, es el creer que somos el centro del universo. Nietzsche llega a la conclusión de que el humano más estúpido es el filósofo, pues quiere hacer gala de su conocimiento y tener admiradores, el filósofo se engaña pues ese orgullo ligado al conocimiento, no hace más que poner una venda cegadora sobre los ojos y los sentidos del humano, cuando el intelecto no es más que una herramienta de nuestra patética existencia, según Nietzsche éste no es más que el arte del hombre de fingir.

En el humano, este arte de la disimulación llega a su cima; aquí la ilusión, la adulación, la mentira y el engaño, el hablar a las espaldas, el representar, el vivir de un brillo prestado, el enmascaramiento, la convención encubridora, el juego escénico ante los demás y ante sí mismo, en breve, el mariposeo constante en torno a la única llama de la vanidad, son de tal modo la regla y la ley, que nada hay casi más inconcebible entre los hombres como el surgimiento de un instinto puro y sincero de verdad.[3]

El humano utiliza la mentira por aburrimiento, por la necesidad que tiene de estar en sociedad, y puesto que desea vivir en paz utiliza la mentira como una especie de tratado para alcanzar ésta. La mentira haciendo gala de la hipocresía sirve para erradicar lo que Nietzsche denomina bellum omnium contra omnes (la guerra es de todos contra todos). El mentiroso emplea las designaciones válidas, las palabras, para hacer que lo irreal parezca realidad; “dice, por ejemplo, “soy rico”, mientras que, para su condición, “pobre” sería precisamente la designación correcta. Abusa de las convenciones fijas a través de suplantaciones arbitrarias o aun inversiones de los nombres.”[4] En este momento es cuando nacen las palabras verdad y mentira. Cuando el hombre ha creado arbitrariamente lo que es verdad, automáticamente rechaza de su sociedad a aquellos individuos que no la utilicen.

Ahora bien, la “verdad”, nos dice Nietzsche, no es una cuestión universal, es más bien una cuestión que varía entre las diversas culturas, y es por esta razón es que se segrega a quien no comparte la misma verdad. Pero aunque no existe una verdad universal, existen ciertos conceptos semejantes entre cada cultura, pero en este afán de búsqueda de la verdad cada pueblo encuentra a la misma bajo sus percepciones culturales.

Ser o no Ser? Es o no Es?

El humano como agente creador sin duda supera a cualquier animal de la naturaleza; somos más eficaces que una abeja comenta el filósofo, puesto que este insecto crea colmenas y panales de recursos que extrae de la naturaleza. En cambio, el hombre crea los conceptos de la nada es decir para definir al camello como mamífero, primero tuvimos que crear el concepto de mamífero. Con esto Nietzsche se refiere a que con nuestro argumento “verdadero” al decir “mira ahí va un animal mamífero, y señalas al camello” sin duda se estará hablando con verdad, pero con una “verdad limitada” puesto que salió de un razonamiento humano, ejemplifica diciendo, que es como ocultar un libro atrás de un arbusto, sabes que se encuentra detrás del arbusto porque tú mismo lo ocultaste. La verdad es subjetiva y limitada, pues no contiene un argumento que sea verdadero en sí real y universalmente válido, independientemente del hombre.

Con la idea del humano creador, Nietzsche retoma el olvido, la auto mentira y dice lo siguiente: “sólo porque el hombre se olvida a sí mismo como sujeto y, por cierto, como sujeto artísticamente creador, vive con alguna tranquilidad, seguridad y consecuencia; si pudiera salir un solo instante de los muros carceleros de esa creencia, desaparecería al punto su conciencia de sí”[5]. Lo que afirma el filósofo es que por medio del olvido perdemos la percepción de nuestro mundo, olvidamos por completo, que los animales, insectos y otros seres vivos, perciben el mundo de manera distinta que el hombre. Y el preguntarse cuál de estas percepciones del mundo es la correcta es inútil; puesto que para esto habría que medirse con la recta percepción es decir una medida que no está establecida, puesto que son percepciones distintas y el objeto no se adecúa al sujeto del mismo modo.

En conclusión sobre esta primera parte. Lo que el humano conoce en realidad es lo que aporta él mismo a estos factores de tiempo y espacio, lo matemático, lo natural. La verdad se encuentra en constante construcción y el hombre es quien tiene los planos de esta verdad, dentro de su esfera, dentro de su percepción.

En la segunda parte del texto, Nietzsche se enfocará en el método científico de la forma de conocer del humano, más específicamente en los conceptos y el lenguaje. Afirma que el humano constantemente está renovando los conceptos que él mismo forma, “Continuamente confunde las rúbricas y las celdillas de los conceptos, introduciendo nuevas transposiciones, metáforas, metonimias; continuamente muestra su deseo de dar forma al mundo presente del hombre despierto de modo tan abigarradamente irregular, tan inconsecuente, tan inconexo, tan encantador y eternamente nuevo, como lo es el mundo de los sueños”[6].

Nietzsche dice que vivimos en una especie de sueño que es transgredido por el arte y que de alguna manera solo sabemos que estamos despiertos por lo inconsistente que son los conceptos que nosotros mismo creamos.
La realidad y los sueños no son diferentes, es decir no sabríamos cuál es el sueño si durante doce horas estuviéramos despiertos y las otras doce horas restantes, soñando, ¿que diferente hay entre un sueño y la realidad? “si todas las noches nos sobreviniese el mismo sueño, nos ocuparíamos tanto de él como de las cosas que vemos cada día: si un artesano estuviera seguro de soñar las doce horas de cada noche que era rey, creo, entonces, que sería casi tan dichoso como un rey que soñara todas las noches durante doce horas que es artesano”[7]. Dice Nietzsche que en realidad apostamos más en vivir en un sueño (en lo mítico) que en una realidad científicamente razonable. Pone el ejemplo de la antigua Grecia, y dice ¿qué hay de pensamiento científico en los griegos antiguos? Preferían vivir entre dioses y ninfas, porque el sueño es más confortable, que una realidad sin mitos, e incluso los dioses son nuestros titiriteros en esa realidad de ensueño

Si cada árbol puede hablar como una ninfa, o si un dios, bajo disfraz de toro, puede raptar a una doncella, si de pronto la misma diosa Atenea puede ser vista en compañía de Pisístrato por los mercados de Atenas sobre un hermoso carro —y así lo veía el honrado ateniense—, entonces todo, como en el sueño, es posible en cada momento, y la naturaleza entera pulula alrededor del humano como si solamente fuese la mascarada de los dioses, que no hacen más que divertirse al engañar a los hombres bajo los más variados aspectos[8].

Pero nos comenta Nietzsche, que es el humano mismo quien gusta de estar enajenado por estas leyendas míticas, y nos dejamos deslumbrar como si estas leyendas fueran en realidad verdaderas. Somos tan verdaderamente destructores de nuestros mismos conceptos, que en realidad perdemos la percepción de la realidad, y así el hombre termina viviendo de intuiciones. “Esa monstruosa viguería y andamiaje de los conceptos, a las que de por vida se aferra el hombre menesteroso para salvarse, para el intelecto liberado es sólo un tinglado y un juguete para sus obras de arte más osadas: y, cuando lo destruye y confunde los pedazos, y lo recompone irónicamente, apareando lo más ajeno y separando lo más próximo, pone de manifiesto que no necesita de aquellas muletas de la indigencia y que ahora ya no es por conceptos que se rige, sino por intuiciones”[9].

Por último, nos deja ver el filósofo las diferencias entre el humano racional y el humano intuitivo. Comenta que el humano racional entre más sapiencial mas infeliz, es decir los conceptos y las abstracciones solo lo llevarán a la desgracia y al dolor y esto es paradójico pues el hombre de razón cae en esta desdicha en la búsqueda de la felicidad, por medio de conceptos y abstracciones. En cambio el humano intuitivo, se instala en su cultura y entra en una zona de confort de serenidad y salud; pero en cambio será tan irracional en el sufrimiento como en la dicha. ¡Qué distinto se comporta el hombre estoico ante los mismos contratiempos, instruido por la experiencia y gobernándose por conceptos!

Vivir entre Mitos. Dioses Griegos.

BIBLIOGRAFIA

Friedrich, Nietzsche. 1970,  Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, Buenos Aires, Ed. Prestigio.


[1]Cf.  Friedrich, Nietzsche. 1970,  Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, Buenos Aires, Ed. Prestigio p.1

[2] Ibíd. p.2

[3] Ibíd. p.3

[4] Cf, Ibíd. p. 4

[5] Cf. Ibíd. P. 12

[6] Cf. Ibíd. P. 17

[7] Cf. Ibíd. P. 17

[8] Cf. Ibíd. P. 18

[9] Ibíd. P.19

El Ateísmo por Ernst Bloch

Sólo se presentan las mismas viejas estructuras que olvidan al desprovisto y apoyan a los ricos.”

Bloch
Ernst Bloch

La obra El ateísmo en el Cristianismo, de Ernst Bloch, consta de seis partes. En el presente texto sólo extraeremos los principales puntos referentes a las tres primeras partes de la obra: A la vuelta de la Esquina; Disgusto y Tontería; y, También Prometeo es un Mito.

El el primer capítulo, Bloch habla acerca de una dominación  por parte del Dios y del arrepentimiento como algo sin causa ni beneficio cuando no se está maduro para tal ejercicio. Además, afirma que es mejor escuchar la voz de sus semejante que padecen la necesidad común, lo cual, les permite liberarse de aquellos que viven de la necesidad de otros.

Entonces, cuando uno se libera de aquello que lo somete puede evitar la dominación. La forma de dominación que se ejerce sobre aquellos denominados esclavos, es por medio del lenguaje de éstos, es decir, que los textos bíblicos permiten someter a aquellos que emiten queja, sufrimiento, pobreza, etc. Otra forma de dominio es la forma retórica de las parábolas que muestran solidaridad con los más necesitados, sin embargo, no hacen más que bendecir a los señores del país. Por consiguiente, sólo se habla de ayuda pero se llega a convertir en idolatría, porque no se existe un sentido real, acorde a dichos discursos, sobre las respuestas y acciones que mejoren las condiciones de vida de personas vulnerables. Sólo se presentan las mismas viejas estructuras que olvidan al desprovisto y apoyan a los ricos.

Por lo tanto, la única forma de liberarse del dominio es buscar aquello que se prohíbe porque “lo prohibido sabe mejor”1, y la escrituras religiosas sólo han sido tolerada porque pretendían solucionar los problemas básicos de un pueblo. En el segundo capítulo, Disgusto y Tontería se manifiesta el hecho de no querer estar dominado por normas e imposiciones, con la cabeza doblegada para rendir honor al de “Arriba”.

Se prefiere la vida que se tiene a sufrir esperando una vida en el más allá. La alternativa de cambiar esta dominación está dada en nosotros y por nosotros; en nadie más. La Iglesia ha sido causa, dice Bloch, de atar y dominar, de mantener esclavos, porque impone una autoridad que emanada de un Dios, y que, no puede ser apelado. Sus mandamientos deben de ser seguidos al pie de la letra, y por lo tanto, son el opio del pueblo porque los adormecen o buscan un interés particular.

Cuando el hombre toma conciencia de tales hechos, es cuando dice basta, y acaba la ilusión mantenida de la Superioridad y se desvanece la niebla en la que se creía. Las consecuencias de lo anterior, es que se identifica a la religión como una manera de justificar la existencia de estratos sociales, donde la petulancia intelectual, aunque ya no trae la hipocresía de la religión, todavía adormece y hace tontos a los demás.

El Mito

El humano comienza a descubrir que puede compararse, por medio de su razón a Dios, y ser: dueño de la naturaleza. A partir de esto, se da cuenta que la Iglesia no es más que la causa de la máxima de todas las atrocidades; y que, la biblia ha sido acogida como obra popular, que no pierde su sentido en ningún país, por su contenido democrático, y por consiguiente, por su lenguaje, ya que el contexto literario que el que está escrito lo acerca fácilmente a las personas. Bloch también, afirma duramente, que la Iglesia no está a favor de los de abajo, los necesitados, sino sólo busca sus propios intereses y el conservar su autoridad, lo que llevó a que se emitiera la última carta pastoral en los tiempos de Hitler.2

En dicha carta se exponen puntos, donde lo primordial, es evitar el avance comunista de los soviéticos. Por lo tanto, vieron con agrado el ascenso del nazismo y su ideología como medio eficaz para evitar el derrocamiento de las clases pudientes o dominantes, entre ellas la Iglesia. Bloch sobre la carta dijo: “el Vaticano, en su política exterior, se entrega la parte de la noche y de la decadencia. Así, ninguno de los movimientos ateos han significado tanto mal para la política de la Iglesia como el que ha proporcionado la esa Carta Pastoral para el mundo”.3

Esto, sin duda es relevante, desde el punto de vista del autor, ya que la Iglesia es provocadora de las atrocidades de los nazis y que no le importó las muertes, ni los método utilizados por el Tercer Reich para dominar al mundo. Los predicadores animaban al desarrollo bélico como algo posible y justo, tomando como referencia  citas bíblicas, ya que sólo importaba mantener el dominio sobre la clases oprimidas y necesitadas.

Por lo tanto, si la textos sagrados provocan a la incitación de rebeliones y “si los predicadores de las guerras campesinas, inglesa, italiana, francesa, alemana, fundamentaban en todas partes su acción en la Biblia; digamos que ésta era su acento popular”.4 La consecuencia resultante era que la biblia es creada a favor de las clases dominantes para mantener un orden social.

Ernst Bloch y Gunter Grass

En el tercer capítulo, También Prometeo es un Mito, la idea central radica en la liberación del humano, a partir de su desobediencia. Según Bloch, hay dos tipos de actitudes manifestadas en la Biblia: la primera es la suave, la que se deja dominar y llevar por donde alguien decide, solo fluye; mientras que la segunda actitud es la obstinada, la que posee aquél, que se rehúsa a ser guiado, que se opone a la reconciliación, y por lo tanto, manifiesta el carácter contingente del deber hacer.

Es la serpiente, la que da libertad de pensamiento, la que en el relato bíblico es manipulada y presentada como pecado; esto porque no conviene la liberación del humano, sino su sometimiento.

Es por tanto, un mito la tentación del fruto y la serpiente. Porque el fruto o la manzana no es más que el conocimiento que toma el humano para determinarse. Sin embargo, tal mito se ha constituido para dominar, y no permitir que el hombre piense por sí mismo. Es semejante al mito de Prometeo, donde se narra la liberación del humano del dominio de los dioses. Prometeo, un súbdito de los dioses, es castigado por haber cometido una acción contraria a la establecida. Sin embargo, es enaltecido por tan grandioso acto. Aquí el mito de la serpiente es falseada u omitida, para mantener al hombre disminuido y no engrandecido. Llegando a la conclusión de que, no es desobediencia, que el humano coma del fruto del saber.

Con tal falsación, lo que se ha logrado es introducir la idea de que el destino de las personas está determinado por Dios, el humano no tiene más acción seguir y cumplir con la voluntad divina. De aquí, se sigue el origen del Génesis y el Apocalipsis como función narrativa de un Dios creador, salvador, pero también vengador.

Además es restaurador, ya que, puede reconstruir todo aquello que está mal, o en degenerado. Por lo tanto, el mito surge dentro de la historia de los seres humanos, como una forma de dominio moral pero también como transmisora de la razón liberadora.

Dominación

Bibliografía

Ernst Bloch, El ateísmo en el cristianismo, Taurus Madrid, 1983, págs. 11-77.

1 Ernst Bloch, El ateísmo en el cristianismo, Taurus Madrid, 1983, pp. 22.

Cfr. Ibídem, pp. 29 y ss.

3 Ibídem, pp. 34.

Ibídem, pp. 34-35.

Michel Foucault: Edipo Rey y la lucha por el Poder.

Para Foucault, toda la obra de Sófocles gira en una búsqueda de la verdad, el cual es su objetivo principal. 6

El viejo topo.

Uno de los grandes filósofos del siglo XX es sin duda Michel Foucault. Nace en Francia en el año de 1926. Estudió en un colegio jesuita donde destacó por su inteligencia. Se licenció en filosofía y psicología, y trabajó en distintas universidades.

Sus obras abarcan distintos temas, que van desde la psiquiatría, medicina, las prisiones, la sexualidad humana, etc. En 1961, conoció a Daniel Defert, con quien vivió por el resto de su vida. Muere en 1984 en Paris.1 

En este trabajo, nos enfocamos en una conferencia que impartió en Río de Janeiro, en el año de 1973, sobre el mito de Edipo Rey, dicha conferencia la encontramos en su obra: La verdad y las formas jurídicas. Michel Foucault, hace un exaustivo análisis del mito de Edipo Rey de Sófocles, donde descubre, que en el fondo de dicha narración, se encuentra una lucha de poder, contrario a lo que decía Freud, que es, que: en dicho mito, se develan los deseos y el inconsciente del ser humano.2 

Esto, ha quedado más claro desde, la publicación del libro Anti-Edipo de Deleuze, el cual, nos revela que el triángulo edípico, no tiene ninguna verdad histórica de nuestro deseo, sino más bien, el psicoanálisis, se vale de este mito, para imponer una cura a los deseos y al inconsciente del hombre.3

Para Michel Foucault, el mito de Edipo Rey, representa la relación entre el poder y el saber, es decir, entre el poder político y el conocimiento, el cual hasta el día de hoy se sigue dando.4 El mito de Edipo Rey es el primer testimono claro sobre las prácticas judiciales griegas, donde el fin es investigar la verdad, pero ¿en qué consiste la investigación de la verdad en la Grecia antigua?

El primer testimonio se remonta ha La Ilíada de Homero, donde Antíloco y Menelao compiten en una carrera de carros en honor del fallecido Patroclo. Se coloca a una persona en un lugar estratégico, el cual está allí para ver que todo transcurra con normalidad. Antíloco llega primero a la meta y, Menelao lo acusa de haber cometido una irregularidad. Sin embargo, para esclarecer este asunto, no se llama, al que vio el hecho irregular, es decir, al testigo, sino, se hace por medio de un desafío.

Menelao, le pide que jure ante Zeus que no cometió ninguna irregularidad, Antíloco no lo hace, y, reconoce su culpabilidad. De este modo, la verdad se hace presente por medio de un desafío o prueba.5 

Si se posee el saber, es preciso renunciar al poder, porque es un binomio que no puede tener el poder político, porque éste es ciego.

Para Foucault, el esclarecimiento de la verdad, obedece a una ley, a la cual llama “ley de las mitades”. Porque la verdad que va apareciendo a lo largo de la obra de Edipo Rey se ajusta y acopla de una forma muy particular.

Algunos ejemplos, en los cuales, queda claro esta ley de las mitades son los siguientes: Creonte va a consultar al dios Apolo… sobre un asunto que incumbe a todo el pueblo de Tebas, de regreso, le dice al rey que: el país está amenazado por una maldición, pero, no dice, quien fue el causante de dicha maldición; esto, hace que se formule otra pregunta: ¿Quién es el causante de dicha maldición? la causa es un asesinato, y esto vuelve a hacer, que se formule, nuevamente, otra pregunta: ¿Quién es el asesinado? el rey Layo, y, otra pregunta ¿Quién lo asesino?…, es decir, que es un juego de mitades, donde cada una se acopla a otra.7

De la misma manera, el adivino Tiresias, le recuerda, que prometió desterrar a aquel que haya matado al rey Layo, y ahora que lo cumpla. El dios Apolo, le dice que: si quiere que termine la peste, debe expiar la falta. Con esto, la verdad se asoma pero de una forma profética.8 

La profecía decía que: Edipo habría de matar a su padre y casarse con su madre. Pero, Edipo, al creer que, era hijo de Polibio, piensa que, la profecía no se ha cumplido. Sin embargo, el esclavo de Polibio, le viene a avisar la muerte de su padre, y esto parece consolarlo, porque era otra señal, la profecía no se llevo a cabo, pero, el esclavo, le confiesa que Polibio, en realidad, no es su padre.

A él, se lo dieron a un pastor, el cual, debía abandonarlo en el bosque, pero, no pudo hacerlo y en cambio, él lo entregó a Polibio, quien lo crió como un hijo. Edipo, escapó de su padre, para que no se cumpliera la maldición y, llegó a Tebas, donde todo ocurrió, tal como estaba predicho. De esta forma, la verdad queda revelada por el esclavo y el pastor.9

La verdad, que aparecía como profecía, se hace realidad, por medio de la boca del pastor y el esclavo, los cuales son testigos directos de este hecho, es decir, “son la mirada del testimonio”.10 Con esto, la verdad, deja de ser un mero desafío como lo era con Homero, y de la misma manera, deja de ser una mera profecía para convertirse en testimonio de alguien más.

No es negar del todo, la profecía de los dioses, sino que, dicen lo mismo, pero de manera diferente. De esta forma, Foucault dice que “el recuerdo y el discurso de los hombres son como una imagen empírica de la gran profecía de los dioses”.11

¿Como hacer para no perder el poder y conservarlo?

Para Freud, Edipo era un hombre del inconsciente, del no saber, del olvido…12 pero, era todo lo contrario, sabía demasiado porque sabía unir su saber y su poder, lo cual, queda demostrado, desde el título de la obra: Edipo Rey.

Este, en ningún momento de la obra, defiende su inocencia, porque, lo que busca es ¿Como hacer para no perder el poder y conservarlo? Algunos ejemplos, donde queda demostrado como ejerce el poder, son los siguientes:

Un poblador de Tebas le dice: “Tú, tienes el poder, debes curarnos de la peste”, y, responde Edipo: “No sólo les afecta a ustedes, sino, a mi soberanía y, a mi realeza”. Al verse acorralado por el dios Apolo y por el adivino, le dice a Tiresias: “Tú quieres mi poder”, y, has levantado una conspiración contra mí, para quitármelo. No le asusta haber matado a su padre,o ser esposo de su madre, sino lo que en realidad lo perturba es perder el poder que posee.13

Sin embargo, el pueblo, se da cuenta, de todo lo sucedido y, lo destituye de su cargo con las siguientes palabras: “Nosotros te llamábamos nuestro rey”, es decir, le arrebatan toda su realeza, todo su poder, que antes le habían otorgado, mediante, otras palabras como: “Edipo todopoderoso”.

Pasó de ser un hombre miserable, abandonado, perdido… a un hombre muy poderoso, o sea, conoció la miseria y la gloria.14 Estas, son características de dos personajes: el héroe legendario, que pierde su patria, y, después de varias pruebas, se reencuentra con la gloria; y, el tirano, que está en la cúspide del poder, pero siempre, se siente amenazado de perderlo.

Para Foucault, Edipo representa el saber y poder, poder y saber, porque, ejerce un poder tiránico y solitario, quiere gobernar por sí sólo, ver por sí mismo, sin explicar a dioses ni a hombres, pero al final coinciden los designios de los dioses y el recordar del pueblo.15 

Por lo tanto, con Edipo Rey, se rompe el binomio poder político y saber, porque con esto, se garantiza la supervivencia de la sociedad. A partir de este momento, el poder pertenece al hombre ignorante, porque al saber demasiado -Edipo- nada sabía.16 De este modo, el filósofo y el adivino son comunicadores de la verdad, y el pueblo, a pesar de no tener poder, puede dar testimonio de la verdad.

Foucault, dice que, en Occidente, ha reinado la idea de que: si se posee el saber, es preciso renunciar al poder, porque es un binomio que no puede tener el poder político, porque éste es ciego.

Termina diciendo que Nietzsche, tiene razón, cuando dice que: “el poder político no está ausente del saber, sino está entramado con éste”.17

Bibliografía

  • Foucault, Michel, “Segunda Conferencia” en La verdad y las formas jurídicas, Barcelona, Gedisa, 1991, p. 37-59.
  • Foucault, Michel, en línea: http://es.wikipedia.org/wiki/Michel_Foucault. Consultado el día 31 de enero de 2011.

1Michel Foucault, en línea: http://es.wikipedia.org/wiki/Michel_Foucault. Consultado el día 31 de enero de 2011.

2Cfr. Michel Foucauld, “Segunda Conferencia” en La verdad y las formas jurídicas, Barcelona, Gedisa, 1991, p. 37.

3Ibid, p. 38.

4Ibid, p. 39.

5Cfr. Ibid. p. 40-41.

6Ibid, p. 42.

7Ibid, p. 42-43.

8Ibid. p. 43.

9Ibid, p. 47.

10Ibid. p. 48.

11Ibidem.

12Cfr. Ibid. p. 49.

13Ibid. p. 50.

14Ibid, p. 52.

15Ibid, p. 56.

16Ibid, p. 57.

17Ibid, p. 59.