ยฟEs posible que la conciencia use la nociรณn de tiempo tal como lo interpreta la ciencia mecanicista y finalista?
Bergson

Henri Bergson naciรณ en Parรญs en el seno de una familia judรญa, se formรณ en la รcole Normale Superieur, donde estudiรณ filosofรญa, matemรกticas, fรญsica y biologรญa. En 1889 obtuvo su doctorado con la tesis Ensayo sobre los datos inmediatos de la consciencia. Tras haber enseรฑado en diversos colegios, iniciรณ una carrera universitaria que culminรณ con la cรกtedra en el Colegio de Francia, donde se retirรณ por motivos de salud.
Muchos son los temas abordados por Bergson en su obra ยซLa Evoluciรณn Creadoraยป, podrรญamos hablar desde la exposiciรณn de una teorรญa del conocimiento hasta algunos fundamentos antropolรณgicos. Entre esta gama de perspectivas, es importante destacar aquella que aborda el problema de la conciencia del tiempo, el cual podrรญamos plantear con la interrogante: ยฟEs posible que la conciencia use la nociรณn de tiempo tal como lo interpreta la ciencia mecanicista y finalista?
La pertinencia de este tema se observa en la influencia antropolรณgica que podrรญa llevar a cabo esto, ya que en primer lugar โla existencia de que estamos mรกs seguros y que mejor conocemos es indiscutiblemente la nuestra (โฆ) nos percibimos a nosotros mismos interiormente, profundamente.โ[1] De hecho, como dice Bergson, de lo primero que me doy cuenta es de que paso de un estado a otro: del calor al frรญo, de la tristeza a la alegrรญa, etc. Asรญ pues, en un primer momento, el cambio parece residir en el paso de un estado al siguiente. Pero al pasar, ya no estรก mรกs que en la memoria, y la memoria justamente es aquella que โestรก ahรญ, introduciendo algo de este pasado en este presente.โ[2] Los estados de la conciencia no permanecen sino que cambian, asรญ pues cambiamos sin cesar, y cualquier estado es ya por sรญ mismo un cambio. Por lo tanto no habrรญa diferencia esencial entre pasar de un estado a otro y persistir en el mismo estado.

En palabras de Bergson:
โSi el estado que โpermanece lo mismoโ es mรกs variado de lo que se cree, inversamente el paso de un estado a otro semeja mรกs de lo que se imagina a un mismo estado que se prolonga; la transiciรณn es continua. Pero, precisamente porque cerramos los ojos a la incesante variaciรณn de cada estado psicolรณgico, estamos obligados – cuando la variaciรณn llega a ser tan considerable que se impone a nuestra atenciรณn – a hablar como si un nuevo estado se hubiese yuxtapuesto al precedente. De รฉste suponemos que permanece invariable a su vez, y asรญ consecutiva e indefinidamente.โ[3]
El problema que nos hacen visualizar los estados como distintos de un todo es que nuestra atenciรณn se fija en ellos como una serie de actos discontinuos, es decir, โdonde no hay mรกs que una pendiente dulce, creemos percibir, siguiendo la lรญnea rota de nuestros actos de atenciรณn, los peldaรฑos de una escalera (โฆ) Pero la discontinuidad de sus apariciones se destaca sobre la continuidad de un fondo en el cual se dibujan y al que dan la sinfonรญa los golpes de tambor que suenan de cuando en cuando.โ[4] Ahora bien, de los estados asรญ definidos puede decirse que no son elementos distintos, sino que se continรบan unos a otros en un transcurso sin fin:
โPero como nuestra atenciรณn los ha distinguido y separado artificialmente, estรก obligada a reunirlos en seguida por un lazo artificial. Imagina asรญ un yo amorfo, indiferente, inmutable, sobre el que desfilarรญan en los estados psicolรณgicos que ella ha erigido en entidades independientes.โ[5]
La tesis de Bergson, al parecer seรฑala que la experiencia concreta del presente es la misma dimensiรณn mental del tiempo. Es decir que para el individuo el tiempo consiste en la duraciรณn del presente, lo que en realidad serรญa incompatible con la aproximaciรณn cientรญfica. Porque en realidad la duraciรณn se confunde con el pasado inmediato, es decir con las sensaciones apenas percibidas, los recuerdos recientes, etc.; y con el futuro inmediato, a saber de la acciรณn y los proyectos provenientes.
โSi nuestra existencia se compusiese de estados separados de los que un ยซyoยป impasible tuviese que realizar la sรญntesis, no habrรญa para nosotros duraciรณn. Porque un yo que no cambia no dura, y un estado psicolรณgico que permanece idรฉntico a sรญ mismo, en tanto no es remplazado por el estado siguiente, no dura ya. Por mรกs que, desde entonces, se alineen estos estados unos al lado de otros sobre el ยซyoยป que los sostiene, jamรกs estos sรณlidos enfilados sobre lo sรณlido producirรกn esa duraciรณn que transcurre. La verdad es que se obtiene asรญ una imitaciรณn artificial de la vida interior, un equivalente estรกtico que se prestarรก mejor a las exigencias de la lรณgica y del lenguaje, precisamente porque se habrรก eliminado de รฉl el tiempo real.โ[6]
Asรญ la ciencia considera el aspecto cuantitativo suponiendo un tiempo escondido por un orden geomรฉtrico y espacial, el cual estรก formado por movimientos distintos pero todos iguales entre sรญ. En cambio, el individuo vive el tiempo segรบn un criterio cualitativo: algunos momentos son veloces, mientras que otros pueden durar una eternidad, todo depende del acomodo de los momentos en la conciencia. Por lo tanto โla memoria, como hemos tratado de probar, no es una facultad de clasificar recuerdos en el cajรณn de un armario o de inscribirlos en un registro.โ[7]
En otras palabras el tiempo que considera la ciencia es un tiempo de la mecรกnica, un tiempo espacializado. De ahรญ que medir el tiempo signifique controlar el movimiento de un cierto objeto en un espacio determinado. Por eso el tiempo de la ciencia nos permite repetir a voluntad un experimento. Y es que la ciencia no considera la totalidad sino que se enfoca en el anรกlisis de los particulares de ahรญ que sรณlo se vea interesada en el presente: medible y cuantificable, y que cada instante puede variar sรณlo en su cantidad.

Pero la conciencia no porta consigo la espacialidad sino la duraciรณn, dicho de otra forma: la conciencia toma el tiempo como duraciรณn[8]. Para la ciencia el pasado ya no existe y el futuro aรบn no es. Por eso pasado y futuro pueden vivir solamente en una conciencia que los une en el presente. Por eso los instantes de la conciencia bien pueden valer una eternidad, o bien pueden ser decisivos para una vida, por eso llegarรก a decir Bergson los momentos de nuestra vida son una especie de creaciรณn.
โEn realidad, el pasado se conserva por sรญ mismo, automรกticamente. Todo entero, sin duda, nos sigue a cada instante: lo que hemos sentido, pensado, querido desde nuestra primera infancia, estรก ahรญ, pendiendo sobre el presente con el que va a unirse, ejerciendo presiรณn contra la puerta de la conciencia que querrรญa dejarlo fuera.โ[9]
En conclusiรณn, la idea del cambio y la duraciรณn se entiende como una evoluciรณn creadora, la cual nos permite ir mรกs allรก de las dificultades y de las falsedades, ya que la vida es una realidad que se separa netamente de la materia bruta. La vida es evoluciรณn creadora, creaciรณn libre e imprevisible, es separaciรณn vital porque se mantiene siempre en referencia a la conciencia de los estados como cambio constante, unidos por un yo que en cada acciรณn cambia, se transforma y se recrea. Es por esto que para Bergson no hay cosas sino solamente acciones. Esto quiere decir que las cosas u objetos son aislados al interno de una รบnica evoluciรณn y son aislables en cuanto es posible representarlos como gestos creadores que se deshacen para dejar paso al siguiente estado. La evoluciรณn creadora, por lo tanto, no es un proceso uniforme, porque depende de cada sujeto y el uso que dรฉ a las condiciones de sus acciones.

BIBLIOGRAFรA
Bergson, H.,ย La evoluciรณn creadora,ย enย Obras escogidas,ย Trad. y Prol. Josรฉ A. Miguez, Aguilar, Espaรฑa.
[1]ย Bergson, H.,ย La evoluciรณn creadora,ย enย Obras escogidas,ย Trad. y Prol. Miguez, Josรฉ A., AGUILAR, p.439.
[2]รbid.ย p.440
[3]รdem.
[4]รdem.
[5]รbid.ย p. 441.
[6]รdem
[7]รbid.ย p. 442.
[8]ย La duraciรณn hace referencia a la conciencia del yo presente con la memoria del pasado y la anticipaciรณn del futuro.
[9]ย Bergson, H.,ย La evoluciรณn creadora,ย enย Obras escogidas,ย Trad. y Prol. Miguez, Josรฉ A., AGUILAR, p.443.








