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Einstein y sus Posturas Filosóficas


“Si yo no tuviera razón, bastaría con uno solo”[1]

Albert Einstein
BANGKOK, THAILAND – JANUARY 08, 2019: Albert Einstein wax figure at Madame Tussauds wax museum

Además de sus aportes a la física teórica, Einstein es autor de diversas obras.[2] Una obra que es justa considerar para conocer el pensamiento de este científico es el libro “Mis creencias”. Este texto, recoge múltiples artículos, notas, conferencias, discursos y reflexiones filosóficas de Albert Einstein, algunos de estos escritos, a veces rozan con problemas científicos, aunque, en su gran mayoría, se refieren a tópicos propios de su época.[3]

Todos estos textos se hallan unidos, generalmente, por un hilo conductor: el destino del hombre, preservado para fines más nobles que la aniquilación mutua, y su preocupación por la vida comunitaria. Lo que el autor evidencia es una crítica dura a la cultura que, ha asumido el saber científico como un precepto hacia la muerte, cuando en realidad se lo había concebido siempre como sostén e impulso de vida.

Al inicio menciona que vivimos en una época rica en inteligencias creadoras, cuyas expresiones han de mejorar considerablemente nuestras vidas – haciendo alusión a los avances de la ciencia y de cómo estos están orientados a facilitar la vida del hombre.

“Aprendimos a volar y somos capaces de enviar mensajes y noticias sin dificultad alguna a los más remotos lugares del mundo, por medio de ondas eléctricas”.[4]

Físico y Filosofo

No obstante, critica con este texto de 1939 que: pese al aumento en la producción y distribución de bienes, no existe organización. Dando como resultado, la angustia social, ante la posibilidad de ser aislada del ciclo económico, y sufrir así la falta de lo necesario. Además, los habitantes de las distintas naciones, se matan entre sí a intervalos regulares, por lo que, también, debido a esta causa debe sentir miedo y terror todo el que piense en el futuro. Esta anomalía, afirma el físico, se debe al hecho de que la inteligencia, y el carácter de las masas, son muy inferiores a la inteligencia y al carácter de los pocos que producen algo valioso para la comunidad.

Posteriormente, con un texto fechado en 1944, escribe acerca de la teoría del conocimiento de Bertrand Russell. Al respecto comenta: “Debo innumerables horas de satisfacción a la lectura de las obras de Russell, tributo que no puedo rendir a ningún otro escritor científico contemporáneo, con la excepción de Thorstein Veblen”.[5]

Pese a ser un científico, considera que las actuales dificultades de su ciencia, obligan al físico a afrontar problemas filosóficos en grado muy superior a lo que sucedía en otras generaciones. En el pensamiento filosófico, a través de los siglos, ha desempeñado un papel decisivo, la crítica o teoría del conocimiento. Muchas soluciones se han dado a las cuestiones epistemológicas, sin embargo Russell considera, en su obra Meaning and Truth, dos principales posturas: por un lado aquella donde la filosofía creía que era posible descubrir todo lo cognoscible mediante la simple reflexión, es decir, un idealismo como el de Platón, por otro lado se presenta el llamado realismo ingenuo, según la cual las cosas son lo que percibimos a través de nuestros sentidos. Para Bertrand Russell, la ciencia pretende eliminar todo idealismo y llega a presentarse en un conflicto paradójico: Cuando más objetiva pretende ser la ciencia, más hundida se ve en la subjetividad, en contra de sus deseos.

El realismo ingenuo lleva a la física, y la física, si es auténtica, muestra que el realismo ingenuo es falso. Russell presenta el pensamiento de Hume, quien afirmaba que, todos los conceptos que no pueden deducirse de la materia sensorial, deben eliminarse del pensamiento por su carácter “metafísico”, pues, un pensamiento sólo adquiere contenido material a través de su relación con ese material sensorial.

Metafísica

Por causa de dicha crítica, surgió un fatídico “miedo a la metafísica”. Este miedo es la contrapartida del antiguo filosofar en las nubes, que creía poder menospreciar lo que aportaban los sentidos y prescindir de ellos. Einstein concluye que, aún en este caso, se advierte el peso negativo del espectro del miedo metafísico. “Este miedo parece, en efecto, la causa de que se conciba el objeto como una masa de cualidades; cualidades, que deben tomarse de la materia prima sensorial”.[6]

A continuación, respecto de la inteligencia matemática, Einstein arguye que en la mente del matemático las entidades físicas que, al parecer sirven como elementos del pensamiento, son determinados signos e imágenes, más o menos claros, que pueden reproducirse y combinarse voluntariamente.[7] Estos elementos se relacionan con conceptos lógicos, dando así la creatividad generadora de este tipo de pensamientos. Al término de este breve comentario, el físico da a entender que, el tener conciencia plena de algo “ es un caso límite que nunca puede alcanzarse del todo. Situación muy relacionada con el fenómeno llamado estrechez de la conciencia”.[8]

Enseguida considera el problema de ¿cómo ha de actuar el hombre, si su gobierno prescribe conductas rígidas? o la sociedad ¿espera un comportamiento que su propia conciencia considera erróneo? Al respecto, resulta fácil decir que no puede considerarse responsable al individuo por actos ejecutados mediante una presión insoportable, Porque, el individuo depende por completo de la sociedad en que vive, y ha de aceptar sus normas ciertamente. Sin embargo, Einstein afirma que “la presión externa logra, en alguna medida, reducir la responsabilidad del individuo, pero nunca eliminarla”.[9] Los científicos y los ingenieros, asumen una responsabilidad moral muy grande, porque la creación y perfeccionamiento de instrumentos militares de destrucción generalizada, cae dentro de su campo concreto de actividad.

Posteriormente, el texto presenta el breve discurso realizado por el científico cuando recibe el premio Lord Tylor en 1953, en donde, expresa sus agradecimientos y reitera el compromiso de la ciencia por un mundo más humano.[10]

Este libro Mis Creencias, resulta importante, puesto que, presenta a Albert Einstein, no sólo como un físico exitoso y científico eminente de su época, sino que, revela su lado de filósofo, de pensador de lo humano y lo social.

Los siguientes párrafos del texto, abordan temas muy variados e interesantes como: la libertad, ciencia y religión, los derechos humanos. Al respecto, propugna siempre a favor de la libertad con responsabilidad, opina acerca de la estrecha relación y complementariedad entre la ciencia y la fe. Aborda también los temas de la cultura ética, la relación entre educación y la paz mundial, la educación y el pensamiento independiente, etc.

Albert Einstein fue un rebelde convencido de su verdad, aunque esta verdad fuera un anhelo lejano. “Su luz espiritual no ha de apagarse porque su bandera no ha sido arriada ni lo será jamás, puesto que hoy es más claro que nunca que la reflexión y la filosofía, como quería Spinoza, son el impulso de la vida y la esperanza”.[11] Aunque es famoso por sus aportes a la física, no deben de ignorarse sus reflexiones y creencias, al respecto de temas filosóficos y prácticos que, incluso hoy en día, es importante considerar.

Bibliografía

Albert Einstein, Mis Creencias, Ed. Leviatán, Buenos Aires, Argentina, pp. 1 – 60


[1] Respuesta de Einstein cuando le cuestionaron acerca de la obra titulada “Cien autores en contra de Einstein”, producto de sus enemigos en la Alemania nazi.[2] Albert Einstein fue un físico y pensador alemán. Nació en el país germano en 1879, durante el primer centenario de la revolución francesa. Posteriormente se nacionalizará suizo y estadounidense. En 1905 publicó su teoría de la relatividad especial, en la que incorporó, en un marco teórico simple fundamentado en postulados físicos sencillos, conceptos y fenómenos estudiados antes por Henri Poincaré y por Hendrik Lorentz. Como una consecuencia lógica de esta teoría, dedujo la ecuación de la física más conocida a nivel popular, la equivalencia masa-energía, . Ese año publicó además otros trabajos que sentarían base para la física estadística y la mecánica cuántica.[3] En 1915 presentó la teoría de la relatividad general, en la que reformuló por completo el concepto de gravedad. Una de las consecuencias fue el surgimiento del estudio científico del origen y la evolución del universo por la rama de la física denominada cosmología. En 1919 fueron comprobadas sus teorías acerca de la curvatura de la luz y fue idolatrado por la prensa. Einstein se convirtió así en un icono popular de la ciencia mundialmente famoso. En 1921 obtuvo el Premio Nobel de Física por sus explicaciones sobre el efecto fotoeléctrico y sus numerosas contribuciones a la física teórica y no por la Teoría de la Relatividad. En el año de 1932 abandonó Alemania con el ascenso del nazismo y se dirigió a Estados Unidos, donde impartió docencia en la universidad de Princeton.

[4] Albert Einstein, Mis Creencias, Ed. Leviatán, Buenos Aires, Argentina, p. 11.[5] Ibídem, p. 12.[6] Ibíd., p. 18.[7] Entrevista realizada a Albert Einstein en 1945.[8] Albert Einstein, Mis Creencias, Ed. Leviatán, Buenos Aires, Argentina, p. 20.[9] Ibíd., p. 21.[10]Lord & Taylor, con sede en la ciudad de Nueva York, es la tienda departamental de lujo más antigua de los Estados Unidos. En 1953, Lord & Taylor presentaron un premio para los pensadores independientes, en la que Alfred Einstein ganó por su “inconformidad” en los asuntos científicos.[11] Cfr. Albert Einstein, Mis Creencias, Ed. Leviatán, Buenos Aires, Argentina, p. 9.