El MÉTODO SOCIOLÓGICO DE EMILE DURKHEIM

“La estructura política de una sociedad no es más que: el modo como se han acostumbrado a vivir juntos, los diferentes segmentos que lo componen.”

E. Durkheim
Durkheim

En el texto presente nos adentramos lacónicamente a la resolución de los hechos sociales en cuanto a su método, de modo que, es necesario, primeramente, definir: ¿Qué son los hechos sociales? Y, es preciso puntualizar: ¿Cuáles son los elementos que constituyen los hechos sociales?

Los distintos ámbitos de lo humano están relacionados fácilmente entre aspectos biológicos y psicológicos. En realidad, el problema radica en el aspecto relacional de los individuos que componen una sociedad, así como, las diversas manifestaciones que de ésta emanan, por ejemplo, en la psicología, podemos hablar sobre la manifestación de la conducta y como se la puede verificar en los actos concretos en la relación social, pero estos, no pueden ser considerados hechos sociales, sino fenómenos de índole conductual.

De esta forma, los hechos sociales según Durkheim,  no deben ser tomados como vanos acontecimientos espontáneos surgidos en el seno de la sociedad. 

Su propuesta con respecto a los hechos sociales, introduce en el método sociológico tres elementos fundamentales:

El Fait Social: Cuando llevo a cabo mi tarea de hermano, de esposo o de ciudadano. Al responder a los compromisos que he contraído, cumplo con deberes que están definidos, fuera de mí y de mis actos. Es decir, que parten de lo instituido por el derecho y las costumbres. De igual manera, el creyente, se constituye desde su nacimiento a una estructura de creencias y prácticas que lo anteceden.

En consecuencia, este elemento, conduce a la consideración de que: los fenómenos sociales existen, también, fuera del sujeto, por tanto, el sujeto es un ser de ontología social.

La Coerción: Representa, para Durkheim, la estrecha relación entre el sujeto que se socializa y la sociedad que se encuentra dada. Asegura que el sujeto adquiere, para sí, los diversos parámetros morales que se le imponen. Existen varios tipos de coerción: el primero emerge con la presión dirigida desde el grupo social ya organizado, al individuo en proceso de socialización. La disidencia, se le reprime (tachadura) por la fuerza del grupo, gracias a su nivel de hegemonía. Por otro lado, existe la coerción acompañada de sanciones. Dentro del tipo de sanciones, Durkheim distingue las sanciones difusas y las sanciones organizadas, estas obedecen a una institución, mientras que, las primeras carecen, completamente, de algún órgano regulador y, se manifiesta de  manera indistinta.

Por último, señalamos la conscience collectiveque tiene que ver, con aspectos psíquicos, mediante los cuales, el sujeto interioriza las normas apartando su egoísmo pulsional y, liberándose de sus ataduras; haciendo suyos los delineamientos de la sociedad. De lo contrario, afirmaríamos lo siguiente, en las palabras del sociólogo “estamos condenados a vivir perpetuamente divididos contra nosotros mismos“.

La generalidad e independencia, como elemento doble, dentro del pensar social durkheimiano, entiende que en una primera instancia, existe un factor general que el sujeto social comparte con su grupo ya determinado, y podemos ubicarla de este modo como la consecuencia evidente de coerción, pues, en ese sentido, la colectividad infunde en el sujeto sus propias pautas y normas distintas a las de otros grupos humanos en el mundo;   pero, además, surge el segundo componente de la dualidad que forma este número de caracteres y  es el de la independencia, es decir la acción individual que influye en una entidad plural y que resuena en el sujeto, dando nombre  a lo que denominaremos encarnaciones individuales,  entendidas como: un rico repertorio de variaciones toleradas de orden más bien psicológico.

En consecuencia, los hechos sociales pueden ser observables de manera aislada y de este modo representarlos con exactitud a modo cuantitativo, por ejemplo: tasa de matrimonio, suicidio o natalidad.

Sin embargo, es menester dilucidar que, estás manifestaciones cumplen con un elemento de privacidad que se desarrolla en un entorno colectivo, y que, la reproducción de estas influye en lo social. Por otro lado, al ser estos hechos de interés sociológico, dependen de un factor común señalado como socio-psicológico que puede ser manifestada con la construcción de teorías:

Es hecho social todo modo de hacer, fijo o no, que puede ejercer una coerción exterior sobre el individuo; o, también, que es en general en todo el ámbito de una sociedad dada y que, al mismo tiempo, tiene una existencia propia, independiente de sus manifestaciones individuales“.

E. Durkheim

SI NO LEEMOS, NO SABEMOS ESCRIBIR, Y SI NO SABEMOS ESCRIBIR, NO SABEMOS PENSAR

Es así de contundente. Si no leemos, es difícil que podamos pensar bien.

Hoy todos escriben, todos quieren expresar sus sentimientos y opiniones, pero, ¿quién lee? En cierta forma la lectura es una actividad superior a la escritura; sólo podemos escribir con el lenguaje que hemos adquirido leyendo. 
La lectura es la materia prima de la escritura y la posibilidad de crear una obra que tenga belleza y profundidad o simplemente claridad, se basa en las lecturas que hemos hecho y lo que hemos aprendido de otros autores (sus palabras se vuelven las nuestras, se mezclan con nuestros pensamientos y experiencias). 
Así se destila la escritura, como una refinación del pensamiento no sólo personal, sino del tiempo mismo.

Para muchas personas es más atractivo escribir, tiene más glamour –algo que quizás se deba a la inmadurez y al egoísmo–, pero grandes escritores nos dicen que la felicidad en realidad está en la lectura. Borges es especialmente fértil en este sentido: “la felicidad, cuando eres lector, es frecuente”. Y la célebre: “Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”.

Hay una frase contundente, que si no mal recuerdo es de Juan José Arreola, “Si no lees, no sabes escribir. Si no sabes escribir no sabes pensar“. Una sencillez aforística que debe ser el fruto de la labor intelectual de un buen lector.

Edmund Husserl escribe en su Lógica formal y Lógica trascendental: “El pensamiento siempre se hace en el lenguaje y está totalmente ligado a la palabra. Pensar, de forma distinta a otras modalidades de la conciencia, es siempre lingüístico, siempre un uso del lenguaje”. Así que si no tenemos palabras, si no tenemos lecturas en nuestra memoria que enriquezcan nuestro lenguaje, nuestro pensamiento será muy pobre. 
Las personas toleran no ser buenos lectores, pero si se les dice que no saben pensar, esto lastima su orgullo y, sin embargo, una condiciona a la otra.

Así, la lectura es una herramienta de desarrollo fundamental. Y donde mejor se desenvuelve esta herramienta es en los libros, no en los pequeños artículos que dominan la circulación de la Web; el encuentro con el lenguaje merece un espacio de concentración –el medio es también el mensaje–, un encuentro a fondo con la mente de un autor que puede haber muerto hace cientos de años pero que vive, al menos meméticamente, en el texto que se trasvasa a nuestra mente.

Podemos también preguntarnos si es que existe o no la conciencia sin el lenguaje. Aunque una primera lectura de las filosofías de la India parecería indicar que para los pensadores que nos dieron el yoga y la meditación, la conciencia existe más allá del pensamiento lingüístico (que es, de hecho, todo lo que existe), como ocurre en los estados de absorción meditativa (jñanas), también se debe notar que en el hinduismo el universo es generado a partir de la letra A del sánscrito, de la cual también se deriva la sílaba creadora OM.

Posteriormente, en el budismo tibetano la letra A del alfabeto tibetano (parecida a la A del sánscrito) es también considerada una especie de fuente cósmica creativa, y se representa como emanando los cinco elementos en un thigle (bindu en sánscrito). Tenemos por supuesto la cábala, donde el universo entero es lo que se produce cuando se pronuncian los nombres divinos; la letra Aleph, tiene suprema importancia (como exploró Borges en su cuento, donde el Aleph es justamente como una especie de thigle o punto donde se encuentra la totalidad del universo).

Sin embargo, el mundo es creado con la letra Bet, con la palabra Bereshit, que David Chaim Smith traduce no como inicio, sino algo así como “inicialidad” (beginingness), para denotar la constancia de la creación, un acto perenne que no ocurre en el pasado, sino en el presente. En suma, el mundo se crea con la palabra y esto es así no sólo en una visión esotérica o religiosa de la realidad, lo es en nuestra vida cotidiana: sólo alcanzamos a distinguir las formas una vez que tenemos los nombres.

De cualquier manera queda claro que la lectura como surtidor de las palabras que animan nuestra conciencia es un aspecto esencial de lo que es un ser humano que piensa el mundo. Podemos existir sin pensar, y a veces el pensamiento se convierte en un ruido que enferma la mente, pero en el pensamiento, con el poder de la palabra, tenemos una potencia divina. Como escribió Hölderlin:

Sin embargo, nos compete, bajo la tormenta de Dios,

Oh poetas, erguidos y con la cabeza descubierta,

Asir con nuestras propias manos el rayo de luz del Padre,

Y pasar, envuelto en canción, ese regalo divino a la gente.

 
Por Alejandro Mar G

Lo que ciencia y arte aprenden entre sí

Figuras como Da Vinci y Galileo Galilei tuvieron la cualidad de hacer confluir dos espacios que a priori se creían contrapuestos. Similitudes y diferencias históricas, cómo se cruzan en la actualidad.

Por Pablo Esteban

José Burucúa es doctor en Filosofía y Letras (UBA) e historiador del arte. De joven quiso ser médico para cumplir el deseo de su padre; luego prefirió ser matemático para satisfacer el anhelo de su tío; pero un día, al ver que nada lo conmovía lo suficiente, reflexionó sobre sus propios intereses y no retrasó su decisión ni un segundo más: se inscribió en Filosofía y Letras. En la actualidad, se constituye como una de las grandes referencias en el campo de las humanidades, área de investigación que no duda en reivindicar ante los ajustes presupuestarios del Conicet. Apasionado del Renacimiento italiano, sostiene que los humanos deben recuperar la curiosidad que tienen de niños y relegan cuando se vuelven adultos, al tiempo que ejercita su capacidad de relacionar el arte y la ciencia, dos líneas paralelas que, afortunadamente y según su perspectiva, a menudo se cruzan.

–Hasta hace poco poseía una biblioteca con casi diez mil volúmenes. Sin embargo, la primera vez que la tuvo ordenada fue cuando la donó a la Biblioteca Nacional.

–Estuve cuatro meses para ordenarla, pero lo cierto es que cuando estuvo lista, por fin, la vi hermosa. Solo me quedé con clásicos y poquitas cosas de literatura. Tenía un tío matemático del cual heredé muchísimos libros inhallables de filosofía de la ciencia; de él recibí, por ejemplo, la obra completa de los presocráticos. Por otro lado, obtuve la biblioteca de mis padres, que eran lectores muy ávidos y consumían mucha literatura francesa e italiana. Para colmo, mi suegro coleccionaba libros antiguos y, como era de esperar, junto a mi esposa, también reunimos una cantidad muy impresionante. Leíamos todo el tiempo, éramos curiosos.

–Ya que lo menciona, se trata de un rasgo central que deberían ejercitar los científicos. ¿Por qué si los humanos somos curiosos de pequeños, cuando crecemos dejamos de serlo?

–Es que para humanizarse uno tiene que cultivar la capacidad de pensamiento, entrar en el mundo. Pertenecer a una sociedad implica respetar reglas que nos separan de cierta libertad que experimentamos cuando somos pequeños. Cuando nos volvemos grandes nos ponemos más pragmáticos, adoptamos algunas maneras de pensar que, con matices, respetamos hasta el final de nuestros días. Y eso, claro, aplaca nuestras mejores ganas de imaginar otros mundos y vidas posibles, aunque siempre quedan márgenes.

–Usted imaginó muchas vidas posibles. De hecho, primero quiso ser médico, después matemático pero terminó siendo historiador del arte.

–Todavía me gustaría ser médico, moriré con esa frustración. Mi viejo fue un gran médico, una persona tan inteligente como difícil. Apenas arranqué la carrera, de joven, advertí que siempre sería su sombra y, además, sentía que se preocupaba demasiado por mi futuro. Aunque lo hubiera querido nunca habría sido como él; era imposible, me quería perfecto. Había terminado la escuela secundaria, donde me había sentido realmente libre y cuando llegué a la universidad me topé con un autoritarismo insoportable. Un profesor nos tomaba exámenes de espaldas, lo recuerdo todavía presente. Así que me pasé a las matemáticas pero tampoco funcionó, los números no me querían y yo tampoco a ellos. Como algo tenía que estudiar fui a Filosofía y Letras y conseguí ser extremadamente feliz. El arte y la ciencia siempre me habían apasionado.

–Acostumbramos a juzgarlos como dos mundos bien distintos: ¿qué tiene el arte de ciencia y qué tiene la ciencia de arte?

–No hay momento en que el arte haya sido ajeno al despliegue de la ciencia porque, como es lógico, la creatividad es una virtud que ambos campos cultivan. Mientras que la ciencia busca tener las emociones bajo control, el arte no puede prescindir del contenido emocional. Esto no quiere decir que la ciencia no tenga emoción, aunque es cierto que se pone entre paréntesis al momento de elaborar metodologías para conseguir determinados resultados y rozar la verdad. Por otro lado, la técnica artística requiere de una disciplina muy semejante a la del descubrimiento científico. También tiene un método muy sutil, complejo, con muchas variables en juego; la propia acción de un pintor que mezcla un pigmento con un solvente específico requiere de una precisión quirúrgica, de una práctica de ensayo-error y de una observación tradicional, paciente y antigua.

–Además, los avances científicos contribuyeron a la transformación del arte.

–Tal cual, en el siglo XVIII tenemos el descubrimiento de los primeros colores sintéticos. Por otro lado, el color del pomo que existe recién a partir del siglo XIX volvió posible la pintura frente al paisaje. La investigación de los aceites y el crecimiento exponencial de la industria química posibilitaron nuevas formas de pintar. En el XX, el descubrimiento del acrílico modificó las prácticas escultóricas y permitió una fluidez de las formas que antes no existía con el cincel y el martillo.

–En su tesis de doctorado realizó un estudio acerca de las ideas de Galileo Galilei sobre las artes figurativas.

–El primer experimento exitoso en la Europa del Quattrocento es la perspectiva. Había un problema. Se trataba de representar lo visible de tal manera que provocara la ilusión de una visión directa del mundo, es decir, la idea de mímesis llevada a su máxima expresión. Para realizarlo era necesario recortar el objeto, encorsetar la experiencia y encaminar un proceso de matematización de lo real que, en definitiva, permitía alcanzar una verdad parcial, esto es, una verdad científica. Hoy sabemos que el ojo se mueve de manera constante pero siempre hay un punto muy efímero en el cual se fija y, en ese momento es cuando se produce la pirámide de la perspectiva. Bajo estas premisas, Galileo –que conoció y estudió profundamente el arte de la perspectiva– se dio cuenta de que esa era la prueba que necesitaba para mostrar que la matematización de lo real nos llevaba al conocimiento de la ley física de lo real. Entonces, cuando presentó su telescopio al Senado de Venecia lo enunció muy claro: “Esto lo he fabricado gracias a la recóndita especulación de la perspectiva”.

–Es decir que ciencia y arte se retroalimentan de manera constante.

–Por supuesto, el arte también aprende de la ciencia. Por caso, cuando se produce la revolución relativista a principios del siglo XX y se consolidan las geometrías no euclidianas, son los artistas quienes se interesan por los avances teóricos científicos y buscan aggiornarse respecto de las nuevas maneras que ponían en crisis sus prácticas asociadas a la perspectiva. Por ello, en los cubistas se combinan figuras de perfil y de frente para construir nuevas imágenes totalmente diferentes.

–Da Vinci, quizás, fue el máximo exponente capaz de atravesar ambos campos.

–Leonardo realmente no podía distinguir la actividad del artista que procura representar el mundo y la actividad de la mente que pretende encontrar un orden racional. No veía distinciones, más bien, observaba dos aspectos de la misma figura, dos horizontes que necesariamente se intersectaban. Podríamos decir que toda su pintura es científica y, de forma recíproca, su ojo escrutador de científico también contenía la mirada del artista.

–Por último, sus investigaciones se enmarcan en el área de las humanidades, una de las más golpeadas por los ajustes presupuestarios. ¿Por qué defenderlas?

–Las preguntas básicas sobre nuestra condición de existencia y nuestro rol en el planeta han atravesado la historia de la humanidad. Resulta alarmante cercenar este tipo de reflexiones constituidas a partir de un conocimiento profundo de todas las respuestas del pasado. En el presente, sin la exploración que realizan las ciencias humanas sería imposible justificar la superioridad de la democracia como sistema político. Incluso, los temas que en apariencia suelen ser más livianos resultan cruciales: estudiar cómo se expresa la cumbia villera puede demostrar, de una manera espectacular, cuáles son los conflictos sociales, las rupturas, las grietas y las construcciones de poder que realizan las clases subalternas en nuestra sociedad.

poesteban@gmail.com

FaceApp Y La Vejez: ¿Plenitud o decadencia? Una Reflexión desde la Logoterapia.

Por Adriana Servín Figueroa.

Resumen.

En este artículo se presenta una breve reflexión sobre algunas de las aportaciones de la Logoterapia en la atención a los adultos mayores, que son uno de los sectores más vulnerables y desfavorecidos de nuestra sociedad.

La Logoterapia brinda elementos para una redefinición de la vejez en la sociedad actual, que favorezca el desarrollo de programas de atención integral a los adultos mayores y un cambio de las actitudes discriminatorias por una revaloración de los adultos mayores, de sus capacidades,  de su experiencia acumulada y de su derecho a dar un renovado sentido a esta etapa de su vida.

La Vejez: ¿Plenitud o decadencia?

En una sociedad que privilegia los valores materiales y la búsqueda de una permanente juventud y belleza, el proceso natural de envejecimiento en el ser humano suele considerarse como sinónimo de decadencia, improductividad y hasta una forma de discapacidad que coloca a las personas mayores de 60 años en una situación profundamente desventajosa y hasta discriminatoria, no solo en el ámbito laboral y social, sino hasta en el seno de su propia familia y comunidad.

Esto hace imprescindible la necesidad de hacer una reflexión sobre la vejez, desde una concepción humanista del ser humano, resaltando los valores y derechos inalienables que toda persona tienen en cuanto ser humano con una dignidad que está por encima de enfermedades y condiciones de vulnerabilidad en qué se pueda encontrar el adulto mayor.

Datos arrojados por el Censo 2010 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México residen 10.1 millones de adultos mayores, lo que representa el 9 % de la población total. Entre  1990 -2010, el número de adultos mayores pasó de 5 a 10.1 millones , y su proporción  respecto a la población total creció de 6.2% a 9%. Este incremento en la población de adultos mayores se debe principalmente al aumento en el nivel de sobrevivencia de la población mundial, gracias a los avances en la medicina que se han tenido en las últimas décadas, por lo que ahora el ser humano puede vivir muchos años con aceptable calidad de vida, controlando enfermedades crónicas, como las cardiovasculares y la diabetes, entre otras, que afectan preponderantemente a grandes sectores de nuestra población.

De acuerdo con datos del Consejo Nacional de Población (Conapo), se estima que para el 2030 la población de adultos mayores de 65 años crecerá a un ritmo casi ocho veces mayor que la población general, de esta forma se prevé que para el 2050, el 25% de la población mexicana tendrá 65 años o más. Lo que sin duda requerirá de cambios en las políticas públicas de salud y asistencia social, pero ante todo una revaloración y cambio de actitudes hacia la vejez.

Más allá de lo que esto significa en términos de costos políticos y sociales, es fundamental hacer desde la familia y la comunidad inmediatas, una lectura personal sobre lo que significa ser una persona mayor de 60 años en una sociedad que, paradójicamente, por un lado implementa programas de asistencia a este sector, pero por otro permanecen actitudes y conductas desvalorizantes hacia las personas mayores, que los sitúan en condiciones que vulneran su dignidad , el reconocimiento a sus capacidades y su derecho a elegir cómo vivir y dar un sentido a esta etapa de su vida.

La vejez, desde luego, conlleva cambios y retos, pero también nuevos aprendizajes y logros, pues hay en los seres humanos un impulso permanente de crecimiento y trascendencia.

Psicólogos destacados, como  Erik Erikson, han señalado a esta etapa de la vida como el culmen del proceso de desarrollo de la persona, desde la infancia hasta la vejez, que puede y debería ser vivida como renovación del sentido de vida, mayor sabiduría, capacidad de dar, amar, crear y trascender, pues no hay mejor escuela que la vida misma, cuando hemos desarrollado y ejercitado capacidades distintivas en el ser humano, como nuestra creatividad, consciencia crítica, libertad, integración afectiva y  apertura  a la trascendencia, que nos llevan a constituirnos en hombres y mujeres plenamente humanos.

El Adulto Mayor desde la Logoterapia.

El desarrollo y sistematización del Análisis Existencial y la Logoterapia se da en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial , aunque su fundador, el Dr. Viktor E. Frankl, (l905-1997), había empezado su desarrollo desde años anteriores, en su formación y especialización como médico neurólogo y psiquiatra, durante los cuales tuvo un acercamiento con el Psicoanálisis Freudiano y la Psicología Individual de Adler, con quienes rompe posteriormente, al considerar, estas escuelas reduccionistas y deterministas del ser humano, ya que se centran en el principio del placer (Freud) y del poder (Adler), como motivadores centrales de la existencia, dejando a un lado la libertad, la responsabilidad y la voluntad de sentido, que de acuerdo con Frankl es el motivador central del ser humano, en cuanto que el hombre es un ser tridimensional: físico-psíquico y espiritual, siendo ésta última , la dimensión propia y distintiva de la persona humana.

Para Frankl, “la Logoterapia y el Análisis Existencial son las dos caras de la misma teoría, es decir, la Logoterapia es un método de tratamiento psicoterapéutico , mientras que el Análisis Existencial representa una orientación antropológica de investigación “ (Frankl, l990, p. 61).

De esta forma se puede decir que la Logoterapia es la aplicación clínica del Análisis Existencial , que constituye una psicoterapia que mantiene o restablece la salud mental e integral de la persona, ayudándola a encontrar un sentido de vida.

Los tres pilares de la Logoterapia son:

*Libertad de voluntad.- El hombre conserva siempre la libertad de activar su voluntad de sentido, bajo cualquier circunstancia, incluso en aquellas que parezcan carentes de sentido

*Voluntad de sentido.- Es la principal fuerza motivacional del ser humano

*Sentido de vida.- La vida tiene sentido bajo cualquier circunstancia. Se logra en la realización de valores : creativos (lo que damos a la vida por medio de nuestras actividades, trabajo ),  de experiencia( amor, el arte y las relaciones humanas) y actitudinales ( postura que se asume ante la triada trágica: sufrimiento, culpa y muerte)

La Logoterapia reconoce dos tipos de sentido: *Sentido del momento

*Sentido último o Suprasentido.- No puede ser demostrado, pero es la fe en un mundo ordenado a pesar del caos aparente.

Es importante enfatizar que la Logoterapia como método de curación , se centra en movilizar los recursos del espíritu, para que, la persona pueda descubrir su sentido y active su voluntad de sentido para realizarlo.

Por lo tanto, de acuerdo con Frankl, la Logoterapia va más allá de otras psicoterapias al incluir la dimensión esencialmente humana: la espiritual, rehumanizando así a la psicoterapia.

El hombre es un ser espiritual, es libre, responsable y capaz de autotrascender, orientándose hacia el sentido y los valores, siendo capaz de autodistanciarse, de salirse de sí mismo , gracias a su dimensión espiritual.

Las características del nous (dimensión espiritual) : es la instancia personal, la que evalúa y la que decide, por tanto, ser hombre es ser consciente y responsable.

La Logoterapia no es un enfoque de causalidad sino es un enfoque de finalidad. Es una terapia específica ante la frustración y vacío existencial.

El objetivo de la logoterapia es que la persona descubra qué sentido tiene su vida hoy, partiendo de las circunstancias que le pide la vida como una cualidad de demanda, active su voluntad de sentido y realice ese sentido.

La Logoterapia, como psicoterapia, trabaja con las áreas sanas de la persona, para facilitar la movilización de los recursos espirituales y  sanar, disminuir o poder tomar una postura y actitud positivas hacia  síntomas patológicos , así , la Logoterapia puede ser usada específicamente como el tratamiento de elección en las neurosis noógenas, pero también puede usarse como psicoterapia complementaria en el tratamiento de neurosis psicógenas, así como en la modificación de actitudes y conductas disfuncionales.

Por otro lado, es importante considerar que la Logoterapia también es una filosofía de vida, y facilita el desarrollo integral y trascendente de la persona, en cuanto que moviliza sus recursos espirituales para que  pueda dar un sentido a su vida en las diferentes etapas  de su vida.

Por lo tanto, la logoterapia   es  muy valiosa para la prevención y promoción de una salud integral de la persona en cuanto ser biopsicosocial y espiritual.  Y es precisamente ésta una de las aportaciones que  puede hacer  para vivir una vejez,  como la etapa de la plenitud en el camino hacia el sentido y no quedar atrapado en el vacío, desesperación y culpa, de una vida carente de significado.

Actualmente la Logoterapia tiene una gran expansión en el mundo y sus aplicaciones son cada vez mayores en el ámbito clínico, en el educativo, en el campo de la psicología organizacional , en la medicina, principalmente en especialidades como geriatría y cuidados paliativos , además de hacer aportes fundamentales a la tanatología , terapia familiar y para un desarrollo y salud integral de la persona.

Aportaciones de la Logoterapia al estudio de la Vejez.

La Logoterapia como psicoterapia trabaja con las áreas sanas de la persona , para facilitar la movilización de los recursos espirituales y sanar, disminuir o poder tomar una postura y actitud positivas hacia hechos que no se pueden cambiar directamente, como es en este caso el proceso de envejecimiento y los cambios físicos, psicológicos y sociales que conlleva.

Uno de los trabajos más destacados sobre las aportaciones de la Logoterapia en el proceso de maduración noética, abordando el estudio de la vejez, es el del Dr. Claudio C. García Pintos (2007), quien presenta un trabajo muy valioso, teniendo como fundamento la antropología Frankleana, que como se ha resaltado, define al ser humano como una unidad y totalidad tridimensional: bio-psico-espiritual.

Como señala este autor: “La relación entre estas dimensiones es jerárquica, en cuanto al grado de vida que representan, pero formando una unidad a manera de una Gestalt, que “en la configuración “, y no en sus partes, define su identidad” p.71.

La naturaleza humana, se puede definir como “abierta”, esto es, el “constituirse en plenamente humano” implica una dinámica abierta a la trascendencia y a la maduración, integrando la dimensión biológica y la psico-social, para alcanzar una plenitud espiritual o maduración noética , que al igual que Erikson, corresponde a la última etapa de desarrollo de la persona, esto es, a la Tercera Edad, que Erikson llama Edad Adulta Avanzada ( integridad vs desesperación) y en la aproximación logoterapéutica , García Pintos señala como la Etapa de Maduración Noética o Espiritual, y que también  sitúa en la Tercera Edad.

Así, García Pintos señala: “ En esa conexión trascendente, el hombre se plenifica y desarrolla al máximo su potencia vital” p.74

Ser hombre significa poder realizar esa plenificación espiritual, lo que implica haber podido descubrir y realizar un sentido trascendente en la vida, pero veamos con detalle este proceso de maduración en el ser humano, en cada una de las tres edades del hombre, que de acuerdo con Claudio C. García Pintos son:

*Primera Edad.- Corresponde del nacimiento a la adolescencia, y pone en juego los potenciales  de la dimensión biológica.  El motor de esta edad es la energía proveniente de la dimensión dominante en esta etapa  que es la biológica, y las otras dos dimensiones: psico-social y espiritual están como fondo, pero no por ello están ausentes, pues ser persona es un ser tridimensional en una unidad y totalidad.

En esta etapa se le puede llamar la “edad del deseo”, pues su expresión básica es la dimensión biológica, así el momento más pleno de esta etapa está marcado por el desarrollo del cuerpo, y llega a su fin con cuando la persona ha completado su desarrollo biológico con todas sus funciones, como se da en la adolescencia, cuando el joven ha madurado biológicamente y está en posibilidad de procrear y está en formación una identidad del ego. El logro básico de esta edad es “constituirme como un Yo individual e individualizado” (García Pintos, p. 100).   Esto le posibilita para transitar a la siguiente edad : La Edad de la Dimensión Psicosocial.

Si relacionamos esta Edad Primera hacia la maduración Noética, con la Teoría de Desarrollo de Erikson, vemos que corresponde  a las etapas de la Infancia Temprana (confianza básica vs desconfianza), Infancia Última (autonomía vs vergüenza y duda); Niñez Temprana (iniciativa vs culpa), Niñez Media (industria vs inferioridad) y;  Pubertad y adolescencia ( identidad del ego vs confusión del rol).

Desde luego que cada etapa conlleva sus tareas de desarrollo, sus crisis y sus riesgos de fijaciones, de esta manera, en esta Primera Edad señalada por García Pintos, la crisis que se enfrenta es la crisis de la adolescencia, el poder definir como se ha mencionado un Yo individual e individualizado, y así se pasa  a la segunda edad en la que está como protagonista la Dimensión Psicosocial.

*Segunda Edad:- En esta etapa la dimensión predominante es la psicosocial , y corresponde con las etapas de la juventud y madurez, y está marcada por la realización de metas psicosociales que terminan de consolidar    la identidad del Yo y el autodesarrollo,  que se asocian con la realización de tareas que definan la propia vocación, el desarrollo personal, interpersonal, familiar y profesional.

En la Teoría de Erikson corresponde a las etapas de Juventud ( intimidad vs aislamiento) y Madurez ( fecundidad vs estancamiento).

También esta edad conlleva crisis por resolver, para poder pasar a la siguiente y última edad: de Maduración Noética.

En esta segunda edad, puede el individuo quedar extraviado, desorientado respecto de su propia identidad, lo que puede conducir si no se resuelve a una depresión, ya que se experimenta el vacío de identidad. Al resolverse esta crisis, la persona pasa a la Tercera Edad.

*Tercera Edad:- Aquí la dimensión dominante es la Noética, manteniendo como telón de fondo a las dimensiones biológica y psicosocial.

García Pintos la llama la “Edad Noética” o “Edad Espiritual” y corresponde a la octava y última etapa de la Teoría de Erikson : la Edad Adulta Avanzada (integridad vs desesperación) y que cronológicamente corresponde a la Tercera Edad.

De acuerdo con el Dr. García Pintos, es la edad que más reclama y a la vez la que más ofrece al hombre. La tarea fundamental de esta edad es el logro de la “integridad personal”, esto es,  “ me constituyo como yo mismo en el punto más culminante y, por otro lado, me integro con los otros en una verdadera trascendencia, sabiendo que ofrezco, por qué ofrezco y para qué ofrezco, porque he comprendido la realidad de la existencia” (García Pintos, p. 97).

Es la edad de la plenitud espiritual y autotrascendencia, habiendo podido descubrir y realizar un sentido en la existencia única e irrepetible, Por tanto, la persona podrá “vivirse plenamente”, “amarse plenamente”, como señala García Pintos (2007).

Ahora bien, hay que tener presente que en las edades precedentes, la dimensión noética se ha ido desarrollando, pero es en esta edad el momento de su plenitud, es el tiempo como señala el Dr. García Pintos: “ de manifestarse en su máxima posibilidad expresiva”, es por esto que el autor la define como la “ edad del sentido”,  teniendo en cuenta  el desarrollo de la capacidad valorativa, habiendo transitado previamente por la “ Edad Primera= edad del deseo= de la dimensión biológica” y la “Edad Segunda= edad de la meta= de la dimensión psicosocial”.

De esta forma, García Pintos reitera que el logro básico de esta etapa es la “autotrascendencia plenificante”, lo que significa que la orientación que asume la totalidad de la persona es trascendente. Por tanto  es la edad del arte, la edad de la sabiduría y la edad del amor, considerando a estos, como valores fundamentales del mundo valorativo.

Por eso, García Pintos, ve la Tercera Edad o Vejez, no como una etapa de deterioros y pérdidas, sino como la edad en que se consolida la “Integridad Personal”,   o como señala Erikson, es la Etapa de la Integridad vs Deseperación, cuando la persona puede alcanzar y realizar un aprecio de la continuidad de su pasado, presente y futuro; aceptar el ciclo  vital y el estilo de vida; realizar un sentido, y se siente completo , indiviso, trascendente, estando en paz consigo, con la vida, abierto al Suprasentido.

Desde luego también esta etapa conlleva crisis y posibles fijaciones, como es quedar atrapado en la “desesperación” , el “vacío existencial”,  al no poder consolidar la “integridad personal”, perdiendo la fe en sí mismo, el hombre y Dios y temiendo a la muerte.

De ahí que el descubrimiento y realización del sentido de vida es el elemento integrador de la persona .

Como resultado de esta “integridad personal”, el individuo puede realizar  valores como el amor,  valores de creación, el respeto  a sí mismo y los otros, lealtad a la vida ya recorrida, al sentido de la existencia, paz , serenidad y sabiduría, pues ha podido afirmar valores que lo abren a la verdad, autenticidad y trascendencia.

Finalmente, el Dr. García Pintos resalta que esta Tercera Edad debe ser vista y vivida como edad de oportunidades, de nuevos aprendizajes, de plenitud espiritual,  en cuanto que el hombre por su capacidad creativa se transforma a sí mismo y al mundo, deja  huella de su humanidad trascendente, sea en una obra, en el arte, en la entrega a alguien o a una causa; en su apertura al Suprasentido , que ilumina y por el que resignifica toda su existencia;  es la edad de la paz interior por el perdón que reconcilia y libera, la edad de  la sabiduría que se alcanza por la realización de valores trascendentes  y la edad  del amor que hermana con la humanidad , la naturaleza y con Dios.

Conclusiones.

El siguiente pensamiento de Carl G. Jung, considero que puede resumir de manera clara, la concepción y trabajo logoterapéutico con los adultos mayores:
“El atardecer de la vida debe también tener significado por sí mismo y no puede ser meramente un apéndice lastimoso de la vida”.

La Logoterapia brinda no solo a los profesionales de la salud mental, herramientas efectivas para el trabajo con los adultos mayores,  para  encontrar un significado en esta etapa de la vida y los eventos que la acompañan, como son cambios profundos en el estilo de vida, resultado del proceso natural de envejecimiento, que conllevan el desarrollo de enfermedades crónico degenerativas, así como sucesos de índole familiar ( ej. viudez) , socio- económicos, ( ej. jubilación y mayor dependencia económica), etc.

También la Logoterapia, en  cuanto que es una filosofía de vida, ofrece a la persona mayor la posibilidad de redefinir esta etapa de su vida, no desde las carencias, sino desde sus fortalezas y aprendizajes de vida, para poder dar un renovado sentido a esta etapa de su vida, que como dice Jung, no puede ser “un apéndice lastimoso de la mañana de la vida”, sino como señala García Pintos, la “edad de la autotrascendencia plenificante”.

Desde luego que esta es una tarea que debe ser conjuntamente abordada por la comunidad, y de manera directa e imprescindible por la familia del adulto mayor, y es aquí donde la Logoterapia es una Logoeducación, que favorece el cambio de actitudes negativas hacia actitudes revalorizantes y dignificantes de los adultos mayores, contribuyendo a humanizar nuestra sociedad al resaltar valores como el amor, la libertad,  la capacidad creativa del hombre, la solidaridad y la dignidad de la persona, independientemente de su edad.

Por lo tanto, tomemos consciencia  y una actitud  responsable y respetuosa ante nuestros adultos mayores, como profesionales de la salud, como ciudadanos, como familiares de adultos mayores, pues de acuerdo con datos del Censo de Población 2010, el INEGI señala que en el 26.1% de los hogares mexicanos cohabita al menos una persona de 60 o más años.

Tengamos presente el tesoro y riqueza que es tener en el seno de nuestro hogar y en nuestra sociedad adultos mayores, y que las actitudes y conductas que ahora tenemos hacia este sector de la población, serán las mismas con que nosotros seremos tratados al pasar los años. Empecemos a formar una consciencia familiar y social que dé a los adultos mayores un lugar con pleno reconocimiento a su dignidad, capacidades y derechos.

La vejez no debe ser “el epílogo lastimoso de la vida”, sino una etapa abierta a nuevos aprendizajes, metas y un renovado sentido de vida.

Bibliografía.

*Bischoff, L. (l977). Teorías de la Personalidad. Ed. Trillas.

*Frankl, V. (l990). Logoterapia y Análisis Existencial. Ed. Herder.

*García Pintos, C. (2007). “Sobre la rehumanización de la psicología y el proceso de  maduración noético”. En Lukas, E. y García Pintos, C. (2007). De la Vida Fugaz. Ediciones LAG.

*INEGI. Censo Nacional de Población 2010.

**Adriana Servín Figueroa, es Licenciada en Psicología por la Universidad

Iberoamericana. (UIA). Tiene la Maestría en Orientación Psicológica y el Doctorado en Investigación Psicológica por la UIA.

Es logoterapeuta por el Instituto de Logoterapia, S.C. y actualmente está cursando el Diplomado en Tanatología con enfoque Logoterapéutico en SMAEL.

Ha sido profesora en el Departamento de Psicología y Área de Reflexión Universitaria de la UIA, Ciudad de México , además del ejercicio profesional independiente de la orientación psicológica con enfoque logoterapéutico.